La vi marchar, corriendo bajo la lluvia, huyendo del monstruo en que me había convertido, no quiso entender que matar a mi mejor amigo era la única escapatoria, supuse que no llegaría muy lejos, así que primero escondí el cadáver de Andrés y luego la fui a buscarla. Nos encontrábamos en una colina que quedaba a las afueras la ciudad, mi temor por esconder el cadáver fue el de no encontrarlo cuando haya vuelto, me hacía falta enterrarlo con mis propias manos y llorar sobre él.
Corrí moderadamente gritando su nombre "Camila", era dificultoso mirar a distancia; ya que, existía una cantidad abundante de neblina espesa y árboles, en su mayoría de pino y ciprés.
A lo lejos Vislumbré su falda colorida, opté por no gritar más su nombre, me fui acercando lenta y cuidadosamente tratando de provocar el menor ruido posible, por un momento me pareció que un silencio total me poseía mientras más me le acercaba, las aves solemnes no trinaban, mis pasos se volvían sordos. De pronto, me encontraba justo detrás de ella, la tome del brazo, y me vi reflejado en una lágrima suya. Esto me destrozó de muerte.